Diego Calcedo Habla sobre el director del diario el comercio de Gijon Francisco Carantoña Dubert


                                  Diego Calcedo(periodista)

Francisco Carantoña Dubert





Nacido en la villa gallega de Muros de San Pedro, estudió el bachillerato en varias ciudades españolas y la carrera de ciencias químicas en Valladolid, Granada y Madrid, donde se licenció en 1948. durante dos años fue ayudante de la cátedra de química inorgánica en la universidad de Madrid. Poseía, por tanto, una formación científica que siempre estuvo muy presente en sus artículos de prensa. Su ingreso en la escuela de periodismo se realizó en 1951 y en noviembre de 1954 se incorporaría al diario gijonés El Comercio, del que sería director hasta el año 1995 y articulista hasta su muerte. Antes había sido redactor de El Español y redactor jefe de Motor Mundial. Bajo su dirección, El Comercio se transformó en un periódico moderno y se consolidó como el primero y más influyente de la ciudad. Durante decenios los gijoneses se acostumbraron a leer los dos artículos que publicaba diariamente, uno dedicado al análisis de la política regional, nacional o internacional, que firmaba con su nombre, y otro sobre temas muy diversos en la columna “La Vida y sus Vueltas”, firmado con el seudónimo deTill.
Lector infatigable, hombre de amplia cultura, su producción literaria fue extensa y variada. Su afición por la pintura le llevó a estudiar la obra de varios artistas asturianos, con algunos de los cuales, como Nicanor Piñole, Orlando Pelayo, Joaquín Rubio Camín o Pelayo Ortega, mantuvo una estrecha amistad. Así, publicó libros, fue comisario de exposiciones e introdujo catálogos sobre la obra de, además de los citados, Evaristo Valle y Antonio Suárez, entre otros. Como novelista, es autor de La libertad de los tejones y del relato Dinusiña, la hija de Betulio el alberguero, ilustrado por Orlando Pelayo. A la ciudad que lo acogió durante la mayor parte de su vida le dedicóSemblanza de Gijón, que fue ilustrado por Pelayo Ortega, y su trabajo como articulista ha merecido la publicación de tres recopilaciones: La vida y sus vueltasEl último año de Till Gijón de perfil. A Galicia y a su natal villa de Muros, de la que fue cronista oficial, les dedicó, además de numerosas referencias en los artículos publicados enEl Comercio, las crónicas de sus libros de viajes Memorias del peregrino Till Viaje a tierras de Finisterre, en el año del cometa Kohoutek, el segundo con dibujos de Orlando Pelayo, y su última obra, La estancia de Jovellanos en Muros de Galicia.
Fue miembro numerario del Real Instituto de Estudios Asturianos, en el que ingresó en 1982 con el discurso Las mascaradas de Evaristo Valle. En 1995 participó en la creación del Foro Jovellanos del Principado de Asturias, del que sería primero vicepresidente y presidente tras el fallecimiento, en ese mismo año, de José Caso González. En noviembre de 1987 la Fundación Dolores Medio le concedió la Medalla del Gran Premio de las Letras Asturianas, en mayo de 1992 fue nombrado hijo adoptivo de Gijón y en 1993 se le concedió la medalla de plata del Principado de Asturias.

Obras de ~: Nicanor Piñole, vida, obra y entorno del pin­tor, Gijón, Ayuntamiento de Gijón, 1964 (2.ª ed., Gijón, Trea, 1998); Memorias del peregrino Till, Gijón, Imprenta La Industria, 1965; Pintores Asturianos. Tomo III. Evaristo Valle, pról. de J. Hierro, Oviedo, Banco Herrero, 1972; Joaquín Va­quero, Antonio Suárez, Gijón, Imprenta 

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